
El maíz...
Es, quizás, el grano que mejor cuenta la historia de América. Domesticado hace miles de años por pueblos mesoamericanos, viajó por el continente hasta convertirse en fundamento alimentario y cultural de innumerables comunidades, incluyendo las del Caribe colombiano. Más que un cultivo, el maíz ha sido símbolo de origen y sustento; en muchas cosmovisiones indígenas, el ser humano mismo está hecho de maíz. En nuestra región se transforma en arepas, bollos, mazamorras y otras preparaciones que atraviesan generaciones y reúnen familias alrededor del fogón. Rico en energía, fibra y nutrientes esenciales, el maíz no solo alimenta el cuerpo, sino que sostiene tradiciones, oficios y saberes campesinos. Cada cosecha es un recordatorio de que cultivar maíz es también cultivar identidad, memoria y comunidad.