
Frijolito rojo
Se cultiva en los Montes de María, especialmente en San Jacinto (Bolívar), es parte silenciosa pero esencial de la historia campesina de esta región del Caribe colombiano. Durante generaciones ha sido sembrado por familias agricultoras que, entre lomas y suelos fértiles, aprendieron a combinar conocimiento heredado, clima y paciencia para obtener granos pequeños, intensos en sabor y profundamente nutritivos. Más que un cultivo, el frijol ha sido un alimento de resistencia y de comunidad: ha acompañado las mesas rurales, ha viajado a los mercados locales y ha sostenido economías familiares en tiempos difíciles. Rico en proteínas, fibra y minerales, este frijolito rojo no solo alimenta el cuerpo, también cuenta la historia de un territorio que ha sabido preservar su tradición agrícola y su identidad cultural a través de la tierra.

