¿Sabías esto sobre el maíz morado?
Su color no es un accidente, sino una "armadura" evolutiva diseñada para sobrevivir en condiciones extremas.

Hace siglos, en las tierras altas de los Andes, el maíz enfrentaba un enemigo implacable: la radiación ultravioleta del sol de altura, que puede dañar severamente el ADN de las plantas. Para protegerse, el maíz desarrolló un mecanismo de defensa brillante. Comenzó a concentrar antocianinas en sus granos y coronta; básicamente, el maíz se "pintó" de morado oscuro para crear un filtro solar natural.

Lo fascinante es que los antiguos agricultores andinos no solo notaron este cambio, sino que lo preservaron y cultivaron activamente. Entendieron, mucho antes de la ciencia moderna, que este pigmento "mágico" no era solo un adorno, sino un concentrado de vitalidad. Hoy, esa misma protección que la planta usó para sobrevivir al sol intenso de la montaña es la que nos regala un escudo antioxidante único en cada bocado.